🎁 ¿Por qué seguimos deslizando aunque ya no esperamos nada?
- Azucena LoRi
- 6 oct 2025
- 3 Min. de lectura
Un usuario abre su app favorita, desliza, mira. Nada interesante. Desliza otra vez. ¿Por qué sigue? ¿Qué espera encontrar?
La respuesta no está en lo que ve, sino en lo que podría ver. No es la recompensa. Es la posibilidad de recompensa. Y esa posibilidad —impredecible, intermitente, emocional— es lo que engancha.
Bienvenido a la fase más poderosa del diseño de hábitos digitales: la recompensa variable.
El deseo nace de la incertidumbre
En el diseño de productos, solemos pensar que lo importante es cumplir lo prometido. Pero en la formación de hábitos, lo que realmente importa es generar deseo. Y el deseo no se activa cuando recibimos algo. Se activa cuando no sabemos qué vamos a recibir.
La variabilidad, esa mezcla de sorpresa, novedad y anticipación, activa el núcleo accumbens, la zona del cerebro asociada con el deseo. No cuando obtenemos la recompensa. Sino cuando la esperamos.
El modelo Hooked identifica tres tipos de recompensa variable que pueden usarse en productos digitales:
1. Recompensas de la tribu
Son sociales. Nos hacen sentir vistos, valorados, conectados.
Ejemplos:
Los “me gusta” en Instagram
Los comentarios en LinkedIn
Las insignias en comunidades como Stack Overflow
La variabilidad está en la respuesta de los otros. ¿Quién reaccionará? ¿Cuántos likes? ¿Qué dirán?
2. Recompensas de la caza
Son informativas o materiales. Buscamos algo: datos, productos, contenido.
Ejemplos:
El scroll infinito en Twitter
Las búsquedas en Pinterest
Las ofertas en Amazon
La variabilidad está en lo que encontramos. ¿Será útil? ¿Será nuevo? ¿Será justo lo que necesitamos?
3. Recompensas del yo
Son personales. Nos hacen sentir competentes, avanzados, en control.
Ejemplos:
Completar una tarea en una app de productividad
Subir de nivel en un videojuego
Lograr “bandeja de entrada cero” en el correo
La variabilidad está en el progreso. ¿Cuánto falta? ¿Qué desbloqueo? ¿Qué logro hoy?
El correo que nunca se vacía
Martín abre su correo. Tiene 17 mensajes nuevos. Responde tres. Archiva cinco. Borra dos. Le quedan siete. Siente que avanza. Que domina. Que limpia.
Pero al minuto, llegan otros cinco.
No importa. Él vuelve. Porque cada mensaje es una posibilidad: una venta, una oportunidad, una sorpresa. Y esa posibilidad lo mantiene enganchado.
🔄 Variabilidad finita vs. infinita
No toda variabilidad es igual. Algunos productos ofrecen recompensas que se agotan. Otros, que se renuevan.
Variabilidad finita: tiene un final. Una serie de TV, un juego con niveles limitados, una colección cerrada.
Variabilidad infinita: se alimenta del comportamiento humano. Redes sociales, plataformas de contenido, juegos multijugador.
La variabilidad infinita mantiene el interés porque nunca se repite igual. Y eso es clave para formar hábitos duraderos.
⚠️ El riesgo de la gamificación superficial
Muchos emprendedores creen que basta con poner puntos, medallas o barras de progreso para enganchar. Pero si esas recompensas no están conectadas con una necesidad real del usuario, generan rechazo.
La reactancia ocurre cuando el usuario siente que lo están manipulando. Y en lugar de engancharse, se aleja.
Ejemplo: una app de salud que obliga a registrar cada comida con emojis y premios. Si el usuario no ve valor en eso, lo abandona. Porque no quiere jugar. Quiere mejorar su salud.
🧭 ¿Cómo usar la recompensa variable con propósito?
Conecta la recompensa con el disparador emocional. Si el usuario busca conexión, ofrece reconocimiento. Si busca control, ofrece progreso.
Mantén la autonomía. No obligues. Invita. Deja que el usuario sienta que elige.
Diseña para el deseo, no para la adicción. La variabilidad debe generar curiosidad, no dependencia.
Evita la saturación. Si todo es recompensa, nada lo es. Dosifica. Sorprende. Respeta el ritmo del usuario.
💡 ¿Qué puedes hacer hoy?
Identifica qué tipo de recompensa encaja con tu producto: ¿tribu, caza o yo?
Observa cómo se presenta la variabilidad: ¿es predecible o sorprendente?
Pregunta a tus usuarios qué los motiva a volver. ¿Es lo que reciben o lo que esperan recibir?
Revisa si tus recompensas respetan la autonomía del usuario. ¿Se siente libre o presionado?
Recuerda: el deseo no se diseña con premios. Se diseña con propósito.
🎯 Revisa nuestro curso El Método Hooked
La recompensa variable es el corazón del hábito digital. No porque dé algo, sino porque promete algo. Y esa promesa impredecible, emocional y significativa es lo que hace que el usuario vuelva.
Como emprendedor, puedes usar este poder para enganchar. Pero también para transformar. La diferencia está en cómo y por qué lo haces.
¿Quieres aprender a diseñar recompensas que generen deseo sin caer en la manipulación?¿Te interesa aplicar el modelo Hooked con ética, estrategia y claridad?
👉 Revisa nuestro curso El Método Hooked y transforma la forma en que tus clientes interactúan contigo.
Comentarios